Santo Domingo, República Dominicana — A pesar de los constantes apagones que afectan a la capital, los dominicanos se sienten atrapados en una paradoja eléctrica: el servicio es deficiente, pero las facturas siguen subiendo. Un recorrido de nuestro equipo por las oficinas de las distribuidoras Edesur y Edeeste reveló la frustración generalizada de los usuarios, quienes denuncian que las tarifas no reflejan la calidad del servicio.
Apagones y facturas que suben: La doble carga
Para muchos, la situación es insostenible. Carlos Pérez, residente en Los Mameyes, compartió su calvario: lleva un mes sin electricidad por un transformador averiado, pero aun así recibió una factura de RD$1,917. “La pagué para que nadie me moleste, pero esto es el colmo”, se lamentó.
Anabelis Martínez, también de Los Mameyes, describió una noche de tormento. Tras un apagón de 17 horas, su bebé no pudo dormir por el calor. “Esto ya es demasiado”, afirmó, recordando los días en que los cortes duraban solo unas pocas horas. La situación actual, según ella, es una “noche insoportable”.
El descontento no se limita a las zonas periféricas. En la avenida Tiradentes, en el Distrito Nacional, Pablo Rodríguez expresó su frustración. “Cada mes, la luz me aumenta más, aquí se están quedando mis chelitos”, dijo, reflejando el sentimiento de muchos que ven sus bolsillos afectados por el aumento constante.
Un problema recurrente y sin solución
El caso de Emilio Medina Novas, del sector Mi Sueño II, ilustra la burocracia y la ineficiencia. A pesar de haber ganado una reclamación en Protecom el año pasado por facturas elevadas, los montos excesivos han vuelto. “Yo no tengo casi equipos eléctricos en mi casa. Ni siquiera permanezco ahí porque trabajo el día entero”, explicó. Ahora, espera una nueva carta de Edeeste para volver a iniciar el tedioso proceso.
La improvisación en el sector eléctrico: Un costo que paga el pueblo
La crítica a la gestión no se ha hecho esperar. Federico “Quique” Antún Batlle, presidente del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), calificó la crisis energética como un resultado directo de la improvisación. “La coyuntura que hoy obliga a decretos de excepción es fruto de una planificación insuficiente e improvisada”, sostuvo.
Según Antún Batlle, la falta de una política energética de Estado, coherente y a largo plazo, es la raíz del problema. La modernización de redes, la diversificación de fuentes y el desarrollo de tecnologías de almacenamiento han sido ignorados, y el costo de esa negligencia lo asume directamente la población. “Cada improvisación termina siendo más costosa que una planificación adecuada”, concluyó.




