Santo Domingo. La comunicadora dominicana Gabi Desangles alzó su voz para expresar su profunda indignación ante hechos que, a su juicio, reflejan cómo sectores privilegiados del país han incrementado sus beneficios económicos en detrimento de la salud del pueblo dominicano, una realidad que —advierte— debe encender las alarmas nacionales.
Desangles cuestionó la fragilidad y la escasa supervisión que, según afirma, ha caracterizado al sistema durante años, permitiendo abusos prolongados sin una respuesta oportuna por parte de las autoridades ni denuncias efectivas. En ese contexto, llamó la atención sobre la posible existencia de múltiples responsables y una preocupante falta de conciencia social frente a prácticas que afectan directamente a la población más vulnerable.
La comunicadora manifestó su deseo de no volver a presenciar casos de niños obligados a realizar colectas públicas para costear trasplantes, ni de mujeres que enfrentan la negación de tratamientos oncológicos por falta de recursos. Para Desangles, estos escenarios demuestran que en la República Dominicana sí existen fondos suficientes, pero que han sido manejados de manera deficiente, una realidad que —según sostiene— debería replantear debates como el de una eventual reforma fiscal.
Uno de los aspectos que calificó como más perturbadores es que algunas de las personas señaladas como involucradas sean figuras socialmente reconocidas, con apellidos conocidos y presencia habitual en espacios públicos y sociales. Esta cercanía, afirma, subraya la gravedad del problema y refuerza la urgencia de una respuesta colectiva firme.
En su reflexión, Desangles reconoció que estos hechos la han llevado a una mayor conciencia sobre las desigualdades sociales y a asumir una responsabilidad personal como ciudadana, basada en la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace. En ese sentido, sostuvo que, además de la vía judicial, la sociedad debe ejercer un castigo social que impida la normalización, el silencio y el olvido.
La comunicadora advirtió sobre los riesgos de una memoria colectiva débil, señalando que no se debería volver a exaltar públicamente a quienes —según denuncias— se beneficiaron de fondos destinados a servicios esenciales, ni compartir espacios de celebración con quienes habrían enriquecido a sus familias a partir de recursos provenientes de los impuestos.
Finalmente, Gabriela Desangles hizo un llamado a actuar con valentía, patriotismo y firmeza, apelando a la vergüenza como un mecanismo de responsabilidad social y como advertencia para quienes consideren repetir estas prácticas. Concluyó reafirmando su amor por la República Dominicana y su convicción de que una gran parte de la ciudadanía comparte su indignación y su anhelo de justicia.
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