YAUNDÉ – En un gesto que ha dado la vuelta al mundo, una pequeña residente del orfanato Ngul Zamba protagonizó ayer el momento más emotivo de la visita del Papa León XIV a Camerún. Ignorando las estrictas medidas de seguridad, la niña corrió hacia el Pontífice para fundirse en un abrazo espontáneo que detuvo la agenda oficial por varios minutos.
El Papa, visiblemente conmovido, correspondió al gesto con una sonrisa, entregándole un rosario personal y posando para una fotografía que ya se considera la imagen icónica de su gira africana. Durante su discurso en el centro, que celebra 40 años de labor social, León XIV describió a los niños como “el corazón de la Iglesia” y una “promesa viva de esperanza”.
Este encuentro marca un punto clave en su viaje apostólico, reafirmando el compromiso del Vaticano con la infancia vulnerable en el continente.
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