“Cualquier cosa que me pase, ya saben el caso en el que estoy”, soltó sin pelos en la lengua Gregory Adames, el testigo estrella del Ministerio Público, al cruzar la puerta del Palacio de Justicia de Ciudad Nueva.
La tensión se palpaba en el ambiente mientras se llevaba a cabo la audiencia preliminar contra los hermanos Espaillat, acusados por la tragedia que cobró la vida de 236 personas. Adames, ex empleado de la discoteca Jet Set, rompió el silencio con una declaración que dejó a más de uno con la boca abierta.
¿Amenazado o precavido?
Aunque el testigo aseguró ante los medios que, por ahora, “nadie lo está amenazando” y que camina por la calle “sin problemas”, su discurso tuvo un matiz ominoso. Con una mezcla de paz espiritual y firmeza, Adames advirtió que su prioridad es “hacer lo correcto”, sin importar las consecuencias.
“Todo el mundo sabe que si algo me pasa, la única persona con la que yo estoy siendo [el problema] es a mí”, sentenció Adames, dejando claro que, aunque no tiene enemigos declarados, no baja la guardia ante el peso de un caso que ha conmocionado al país.
El testigo cerró su intervención reafirmando que no le guarda odio a nadie, pero su mensaje quedó tatuado en el aire: sabe perfectamente qué esperar y hacia dónde mirar si su seguridad se ve comprometida.
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