SANTO DOMINGO – Este martes 5 de mayo de 2026, la República Dominicana cierra uno de los capítulos más oscuros y dolorosos de su crónica roja. Mario José Redondo Llenas salió en libertad definitiva tras cumplir la totalidad de su condena de 30 años por el asesinato de su primo, el niño José Rafael Llenas Aybar, ocurrido en 1996.
El crimen que estremeció a una nación
El caso comenzó el 3 de mayo de 1996, cuando el pequeño “Llenitas”, de apenas 12 años, desapareció tras salir con Redondo Llenas. Al día siguiente, el país despertó con una noticia aterradora: el cuerpo del menor fue hallado en el arroyo Lebrón con 34 puñaladas y envuelto en cinta industrial.
Lo que más conmocionó a la sociedad fue descubrir que el autor material era su propio primo, un joven de clase alta, quien actuó junto a su amigo Juan Manuel Moliné Rodríguez (liberado en 2016 tras 20 años de cárcel).
Sombras y cabos sueltos: La conexión diplomática
A pesar de la condena, el caso siempre dejó preguntas sin respuesta. Durante años se especuló sobre la participación de Luis Palma de la Calzada y su padre, esposo e hijo de la entonces embajadora argentina Teresa Meccía de Palma.
Redondo Llenas sostuvo en múltiples ocasiones que el crimen fue parte de un rito satánico o un plan orquestado por los Palma en una finca cercana. Sin embargo, debido a la inmunidad diplomática y a una salida apresurada del país, los señalados nunca enfrentaron la justicia dominicana, dejando una herida de impunidad en el relato oficial.
Un nuevo hombre tras las rejas
A diferencia del joven impulsivo de los años 90, el Redondo Llenas que hoy abandona la cárcel de Najayo-Hombres tiene 49 años y es licenciado en Derecho, carrera que cursó durante su reclusión.
En sus primeras palabras al salir, leyó un manifiesto de arrepentimiento:
“Pido perdón de corazón a la familia Llenas Aybar y a la sociedad. No puedo cambiar el pasado, pero mi vida de ahora en adelante estará dedicada a la responsabilidad y al servicio”.
Un cierre definitivo
Con su liberación, el sistema judicial dominicano da por extinguida la pena. Aunque legalmente el caso termina hoy, el impacto social del “Caso Llenas Aybar” permanece como un recordatorio de la vulnerabilidad de la justicia frente al poder y la tragedia que puede esconderse detrás de las apariencias de la clase alta.




