La actividad sísmica en el Caribe volvió a reflejarse este miércoles con el registro de dos temblores frente a la costa sur de la República Dominicana, además de varios microsismos detectados por las redes de monitoreo, sin que se reportaran daños materiales ni personas afectadas.
De acuerdo con datos preliminares del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el primer movimiento alcanzó una magnitud de 3.1 y se produjo a unos 55.6 kilómetros al sur de Sabana Grande de Palenque, en la provincia San Cristóbal, con una profundidad cercana a los 50 kilómetros.
Horas después, un segundo sismo de magnitud 3.8 fue localizado a aproximadamente 59 kilómetros al sur de Boca de Yuma, en La Altagracia, a una profundidad de unos 48 kilómetros.
Los organismos de emergencia informaron que ambos eventos fueron de baja intensidad y no ocasionaron incidentes, aunque continúan bajo seguimiento como parte de la vigilancia permanente de la actividad sísmica en el país.
Especialistas señalan que estos movimientos ocurren en un contexto de reajuste tectónico en la región del Caribe, tras los fuertes terremotos registrados recientemente en Venezuela. Además de los dos sismos perceptibles, las estaciones sismológicas han identificado un enjambre de microsismos de baja magnitud, la mayoría imperceptibles para la población.
En los últimos días, República Dominicana también registró un sismo de magnitud 5.1 al sur de la Isla Saona, el cual motivó evacuaciones preventivas en edificios y centros comerciales de varias provincias del este y el Gran Santo Domingo.
Los expertos recuerdan que el territorio dominicano registra entre 1,000 y 1,500 sismos de baja magnitud cada año, por lo que la ocurrencia de varios microsismos diarios tras un evento regional de gran intensidad forma parte del comportamiento normal de las fallas tectónicas del Caribe.




