El país sigue conmocionado por las imágenes del abuso policial, pero hoy la historia tiene una voz propia. Charlice Altagracia Hernández, la joven que fue violentamente agredida por el coronel Fausto Madé Ramírez, ha decidido romper el silencio para esclarecer el origen de un altercado que ha puesto en jaque a la Policía Nacional.
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El detonante: Un roce vehicular y un celular
A diferencia de las especulaciones iniciales, el conflicto no comenzó por una detención rutinaria, sino por un incidente de tránsito provocado por el propio oficial. Según el relato de Hernández, el coronel Madé impactó y rayó su vehículo mientras realizaba un operativo en las calles de Los Mina, aparentemente sin notar que la joven se encontraba dentro del automóvil.
Ante el daño injustificado a su propiedad personal, Charlice decidió ejercer su derecho ciudadano de documentar el incidente.
”Salí grabando para tener pruebas del atropello a mi vehículo”, confesó la afectada.
De la negligencia a la agresión física
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Fue precisamente el uso del teléfono móvil lo que desató la furia del alto mando. Al verse grabado y cuestionado por el daño al carro, el coronel Madé Ramírez reaccionó de forma violenta, intentando despojar a la joven de su dispositivo mediante la fuerza física.
Este forcejeo, captado en video por testigos, es el que hoy recorre las redes sociales y ha provocado una ola de indignación nacional.
Consecuencias inmediatas para el oficial
La valentía de Hernández al mantener su cámara encendida ha tenido repercusiones directas:
- Suspensión inmediata: El oficial ha sido separado de sus funciones de forma temporal.
- Investigación abierta: Asuntos Internos de la Policía Nacional ha iniciado un proceso para determinar las sanciones disciplinarias y legales correspondientes.
- Debate nacional: El caso ha reavivado la discusión sobre el uso excesivo de la fuerza y la falta de protocolos de los agentes frente a la fiscalización ciudadana.
Lo que comenzó como un reclamo por un rayón en la pintura de un vehículo se ha transformado en un símbolo de la lucha contra el abuso de autoridad en la República Dominicana. Charlice Altagracia Hernández, lejos de amedrentarse, ha puesto rostro a una realidad que muchos dominicanos viven a diario en las calles.
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