SANTO DOMINGO. – Detrás de la figura pública y el éxito arrollador que ha definido la carrera de “La Voz más alta del merengue”, Rubby Pérez, se esconde una faceta profundamente humana y vulnerable. En una reciente declaración, su hermana, la diputada Lidia Pérez, reveló cuál ha sido el temor más grande que ha acompañado al artista a lo largo de los años.
Según explicó la legisladora, el intérprete de “Volveré” ha mantenido una preocupación constante respecto al futuro y el cuidado de su hija menor, Ana Beatriz. Lidia Pérez describió este sentimiento como una “obsesión” afectuosa, derivada de la profunda conexión que el cantante siente por la más joven de su descendencia.
“Él siempre ha tenido una preocupación marcada por el bienestar de Ana Beatriz. Su mayor temor, en caso de partir de este mundo, es dejarla desprotegida”, confesó la diputada.
Además del bienestar de su hija, el entorno familiar del artista señala que este mantiene un deseo recurrente: ver a todos sus hijos estrechamente unidos. Este anhelo de armonía y cohesión familiar representa, para el merenguero, uno de sus pilares fundamentales más allá de los escenarios.
Con estas declaraciones, Lidia Pérez ofrece una mirada distinta sobre el icónico artista, recordándonos que, independientemente de la fama, las prioridades de Rubby Pérez siguen centradas en el núcleo de su hogar y la protección de su familia.




