La llegada de los New England Patriots y los Seattle Seahawks al Levi’s Stadium de Santa Clara, California, para disputar el Super Bowl LX estuvo cargada de expectativa, cámaras y glamour deportivo. Sin embargo, entre cascos, trajes de marca y miradas concentradas, un solo jugador acaparó la atención como si se tratara de una alfombra roja alternativa: Mack Hollins.
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El receptor de los Patriots apareció rumbo a los vestidores descalzo y con un atuendo digno de una película carcelaria. Esposas en las manos, grilletes en los tobillos, mascarilla en el rostro y una inscripción que evocaba el ala de máxima seguridad de la temida prisión federal ADX Florence. El mensaje “Range-13” no pasó desapercibido y desató comentarios tanto en redes sociales como entre los aficionados presentes.
Aunque para muchos fue una puesta en escena excéntrica, lo cierto es que Hollins lleva años cultivando una relación poco convencional con sus pies. Desde 2018, tras una lesión que puso a prueba su carrera, el jugador adoptó prácticas holísticas que incluyen caminar descalzo como método de fortalecimiento y recuperación física.
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Más allá del marcador final, Hollins dejó claro que en el Super Bowl también se juega el espectáculo. Y en esa competencia previa al silbatazo inicial, el receptor de New England ya anotó su primer touchdown… mediático.
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