Santo Domingo. — La trágica muerte de Stephora, una niña de 11 años, ocurrida durante una excursión escolar en la Hacienda Los Caballos, ha provocado una profunda conmoción nacional y abrió una investigación judicial contra varias docentes acusadas de negligencia en el cuidado de los estudiantes.
De acuerdo con el expediente del Ministerio Público, la menor permaneció sumergida en una piscina por más de 30 minutos sin recibir asistencia oportuna, mientras maestros y personal responsable del grupo no ejercían el debido monitoreo de los niños que se encontraban en el área.
La profesora Vilma Altagracia Vargas Morel habría intentado auxiliar a la menor una vez su cuerpo salió a la superficie, pero ya era demasiado tarde. “Está inconsciente”, alertó por teléfono a otra educadora, según consta en el documento judicial.
Excursión habría violado normas del Ministerio de Educación
La gira escolar fue organizada por las imputadas Gisela Altagracia de las Mercedes González, Francisca Josefina Tavárez Vélez, Vilma Altagracia Vargas Morel y Yris del Carmen Reyes Adames, quienes, según la acusación, autorizaron una visita a un lugar con piscina, pese a las disposiciones del sistema educativo que prohíben excursiones a espacios considerados de alto riesgo, como ríos y balnearios.
La madre de la menor aseguró que firmó la autorización enviada por el colegio Da Vinci sin conocer que el lugar no contaba con señalización, personal de socorro ni medidas mínimas de seguridad.
Línea de tiempo del hecho que estremece al país
Según el informe oficial, Stephora ingresó a la piscina cerca de las 9:44 de la mañana. En menos de dos minutos, comenzó a mostrar signos de asfixia y movimientos de desesperación bajo el agua, sin que ningún adulto interviniera.
A las 10:17 a.m., su cuerpo emergió a la superficie. Fue entonces cuando los presentes reaccionaron y trataron de reanimarla, sin éxito. Minutos después, se dio aviso al sistema de emergencias 911, que procedió con el levantamiento del cuerpo.
Acusaciones por falta de supervisión
El documento judicial señala que, mientras algunos menores estaban supuestamente bajo vigilancia en áreas de juegos, otras docentes permanecían cerca de la piscina sin realizar una supervisión efectiva. Incluso, se indica que una de las imputadas continuó conversaciones telefónicas en momentos críticos, sin verificar el estado de los estudiantes.
La tragedia de Stephora ha reavivado el debate sobre la seguridad en excursiones escolares y la responsabilidad de los docentes en actividades extracurriculares.
El caso continúa bajo investigación por parte de las autoridades competentes.
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