El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, compartió recientemente una anécdota personal poco habitual en su discurso político: su esposa, Melania Trump, no aprueba que baile en actos públicos. Según relató, la ex primera dama considera que ese tipo de gestos no se corresponden con la imagen que debe proyectar un jefe de Estado.
Durante una intervención ante simpatizantes, Trump explicó que Melania, a quien describió como una persona de estilo clásico, suele recordarle que la investidura presidencial exige sobriedad. Incluso, señaló que ella ha llegado a comparar su comportamiento con el de antiguos mandatarios, como Franklin D. Roosevelt, para reforzar su punto de vista.
El exmandatario aseguró que, pese a las críticas en casa, su reacción frente al público es distinta y que en sus eventos los asistentes suelen animarlo a bailar. No obstante, reconoció que la opinión de su esposa influye en su comportamiento y que, aunque le gustaría mostrarse más espontáneo, procura cuidar la imagen que proyecta.
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