Ser madre en Uruguay implica hoy un desafío que va más allá de lo emocional y lo familiar: tiene un impacto directo y duradero en la economía de las mujeres. Diversos estudios económicos revelan que la maternidad continúa profundizando las brechas de género en ingresos, tiempo y oportunidades laborales.
Las cifras son elocuentes. Las mujeres uruguayas dedican, en promedio, casi 14 horas semanales más que los hombres al trabajo no remunerado de cuidados. A esto se suma una diferencia salarial persistente: ante tareas equivalentes, ellas perciben alrededor de un 25% menos. De mantenerse esta tendencia, la igualdad salarial no se alcanzaría hasta las últimas décadas del siglo, de acuerdo con análisis difundidos por medios locales.
El impacto se vuelve más severo tras la llegada de los hijos. Diez años después del nacimiento del primer hijo, las madres registran una reducción de hasta el 42% en su salario mensual en comparación con mujeres de características similares que no fueron madres. Esta penalización económica se traduce en menos ingresos, menor estabilidad laboral y mayores dificultades para el desarrollo profesional.
El reparto de las tareas de cuidado refuerza esta desigualdad. Cuando un niño se enferma o no hay clases, en el 93% de los casos es la madre quien asume el cuidado. Este porcentaje se ha mantenido prácticamente intacto desde 2018, lo que evidencia la lentitud de los cambios culturales y estructurales. “Los avances en Uruguay son muy graduales”, señala la economista Soledad Salvador, del Centro Interdisciplinario de Estudios sobre Desarrollo.
En paralelo, el país enfrenta una fuerte caída en la natalidad. Actualmente, el promedio es de 1,4 hijos por mujer en edad fértil, una cifra que no ha dejado de descender y que los especialistas ya califican como parte de un proceso de “gran caída”, con riesgo de derivar en una etapa de fecundidad ultra baja.
Así, la maternidad en Uruguay se encuentra en una encrucijada: mientras criar hijos resulta cada vez más costoso en términos económicos y laborales para las mujeres, la sociedad enfrenta un descenso sostenido en los nacimientos. El debate sobre políticas de cuidado, corresponsabilidad y equidad salarial vuelve a instalarse como una necesidad urgente para el futuro del país.
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